En cierto momento de la vida idolatramos a un artista o grupo en todos los ámbitos (música, danza, pintura, teatro), y cuando tenemos la oportunidad de verlo en algún tipo de concierto o presentación hacemos todo lo posible para acudir; como romper esa alcancía para reunir todos nuestros fondos monetario, empeñar nuestras cosas más valiosas o como nunca falta: pedir a nuestros amigos dinero prestado. El problema en esto último es cuando los amigos también quieren ir. Ya teniendo el boleto o el pase, estamos un escalón arriba, pero nunca nos ponemos a pensar si el día del concierto hay pormenores que nos impiden llegar a nuestro querido y esperado concierto.
En esta ocasión mi espíritu estuvo vagando por las calles del centro de la ciudad de México y se encontró con el concierto que Lila Downs una oaxaqueña-norteamericana ofrecería en el teatro Metropolitan el 11 y 12 de octubre presentando su nuevo álbum Ojo de Culebra. La llamo oaxaqueña-norteamericana por su doble nacionalidad por ser hija de madre del Estado de Oaxaca y padre norteamericano. Cabe mencionar que ese fue uno de los motivos que en algún momento la llevó a sentir cierta vergüenza pues no tenía una sola nacionalidad, pero por medio de la música, pudo combinar sus orígenes.
Así que casi 20 días antes, tuve que tomar alguno de los puntos anteriormente señalados y compré mi boleto en compañía de mi amiga Brenda. Llegado el día como toda mexicana y para crear emoción pensé en salir cerca de las 6 de la tarde contemplando que el concierto era a las 7 de la noche. Con mi boleto en mano me preparaba, aunque tuve muchas complicaciones porque quería en cierta forma, combinar con el entorno en el que horas más tarde me encontraría. Recomiendo tener mucho en cuenta que aunque creamos que tenemos todo listo, nada nos puede fallar pues de la nada, cayó una tormenta que duró cerca de 40 minutos sin cesar.
Pasaba de las 6 de la tarde y yo seguía en la parada del camión mojándome por mi pequeño paraguas, hasta que a lo lejos vi un transporte público, era una combi así que si la abordaba llegaría exactamente a la hora acordada pues son muy veloces. El problema fue cuando de tanta lluvia, la combi no pudo avanzar éramos 5 pasajeros y ahí estábamos nerviosos y desesperados porque ninguno llegaría a su destino. Después de cinco minutos que parecieron veinte, un camión se apiado de nosotros, entonces ahí estábamos, cruzando la avenida, lloviendo y en medio de carros con conductores totalmente desesperados.
La hora ya no es preciso mencionarla, simplemente yo imagine a Lila interpretando su primer canción mientras yo junto con mi amiga corríamos por la Avenida Juárez cerca del Palacio de Bellas Artes, hasta que con una cara de inmensa alegría vi una fila de cerca de 20 personas que esperaban ingresar al teatro y si cómo último obstáculo me impedían entrar a éste, me sacudiría como perro para demostrar por qué no llegue a tiempo. Aunque no fue necesaria esa sacudida. Cordialmente nos llevaron a nuestros lugares.
Mi primer asombro fue ver el teatro casi lleno a excepción de algunos lugares que probablemente revendían en las afueras de éste o probablemente sus ocupantes hayan sido totalmente derrotados por causas similares a las mías. Un segundo asombro –una vez que lila hizo su aparición- fue ver a la gente tan emocionada, parte de ella eran extranjeros. ¿Acaso tendría que ver mucho las interpretaciones en inglés de su nuevo disco?
Lila ha sido famosa en Latinoamérica, Europa y Estados Unidos, sólo que algo que considero importante es que en la actualidad ha pasado a ser un arma más del consumismo. Más en esta última presentación en el Distrito Federal en la cual aprovechó de sus orígenes y cultura para entrar en el ámbito publicitario. Sus canciones dejaron de ser un dialecto para entrar en el lenguaje norteamericano, claro con un sentido y significado sobre la situación del país.
Otro punto interesante que se debe recalcar es su nuevo disco con canciones en español y en inglés. Primero encontré (vagando un poco en Internet) dos versiones distintas acerca de éste, pero realmente la diferencia es que las canciones están en orden distinto y pensando en el mercado estadounidense, tres de las canciones se añaden en uno de los discos, sólo que en inglés y en español para así darle publicidad a su producción pues tendrá dos ingresos, por parte de América Latina y por Estados Unidos.
Sus canciones hicieron referencia a la corrupción, el desempleo, la injusticia, y los orígenes de los mexicanos con un toque de blues, jazz, ranchero, sones jarochos, y un poco de estilo rockero. Introduciendo en cada una de ellas un muy divertido espectáculo. Las cuales lograron que el Metropolitan vibrara cuando los espectadores pedían otra de sus canciones y en ocasiones se pusieran de pie para bailar y cantar con el nuevo estilo de Lila. Al término del concierto no podían faltar esos comerciantes que en la salida esperaban ansiosos a todos los fans de Lila Downs, vendiendo desde una pluma hasta playeras con su nombre grabado de distintas formas.