LA FALDITA
En la pasada edición de la Feria Internacional del libro del Palacio de Minería, me encontré con un estante fuera de lo común, misterioso. Me resultaba intrigante conocer la razón por la cual las personas que se acercaban temerosas tomaban un libro. Otras sólo miraban y en seguida se estremecían. Era un estante donde las publicaciones estaban dirigidas a la comunidad Lésbico-Gay. Por muy feria intelectual que fuera, en México si algún mal sigue y es latente, es la homofobia.
Me decidí a acercarme, pues la homofobia no crece en mis entrañas y el amor por la lectura fue más fuerte que el qué dirán. En particular me llamó la atención un libro que estaba escondido. La portada consta de mujeres desnudas, no atractivas para la visión occidental, mujeres de siglos pasados, donde unas se representaban con la espalda desnuda y otras con los pechos al descubierto. Cuentos lésbicos, Distribuciones Fontamara, Anónimo. Abrí sus páginas y el prólogo descifraba que conforme a la escritura y el contenido se intuía que se trataba de textos escritos en México durante el Siglo XVII.
En efecto, cuentos realizados por alguna mujer para diversas mujeres, cuentos donde el erotismo torna a una esencia poética y envuelve al lector en un ambiente donde se olvida que el amor pasional entre mujeres ha llegado a considerarse inmoral. La presentación del libro corre a cargo de Paula Mabini, luchadora feminista y defensora de los derechos de amar, como lo denomina ella misma.
A nivel global las manifestaciones de amor entre dos personas del mismo sexo han sido criticadas, por ello que hace siglos la expresión haya quedado anónima por temor a posibles agresiones. Ahora, el cine ha sido un medio de liberación para las voces marginadas.
Una gran obra que tiene nombre y apellido es la película francesa, La faldita Roja (Jupon Rouge, Le 1987) primer largometraje de Geneviève Lefebvre quien elabora el guión junto con Nicole Berckmans. Ambas desenvuelven una historia de pasión entre amigas. Tres son los personajes femeninos que desarrollan la trama. Historia realizada por mujeres sobre mujeres, donde se representa a la perfección los sentimientos que sólo ellas pueden experimentar.
La música de esta maravillosa producción corre a cargo de Joanna Bruzdowicz. Por completo cada sonido, cada armonía, te envuelve en las pasiones de las protagonistas. Las actuaciones corren a cargo de Marie-Christine Barrault, Alida Valli y Guillermette Grobon. Actrices reconocidas dentro del cine francés. La faldita roja es una sola entrega, dentro, frente y detrás de cámaras. La esencia femenina a flor de piel.
Geneviève Lefebvre dirige, produce, y escribe el argumento del largometraje. Nos entrega la fragancia de amor y seducción en 90 minutos de imágenes. Si es cierto que las realidades culturales de Europa no son las mismas que las del resto del planeta, La faldita roja representa una apertura para la diversificación de miradas dentro del séptimo arte. No es sencillo llegar al mercado siendo mujer, con un debut y bajo una temática lésbica. No es fácil dar esa mirada a todo el mundo y cargar sobre los hombros la responsabilidad de dar reconocimiento a una comunidad marginada.
La faldita roja llega a México 18 años después de su realización. Es difícil entrar a América latina con este tipo de historias. Las fronteras están abiertas para las sopas Maruchan, y cerradas para las manifestaciones artísticas que “perturben” los valores de la cultura mexicana. La película no se exhibió en salas comerciales, desde agosto de 2005 salió a la venta, ya que la tenemos, no hay que desaprovecharla. El precio estimado en librerías Gandhi es de 80 pesos. Extiendo la invitación a mirar más allá de las reglas morales.
Poco a poco en México se está logrando la apertura del cine lésbico, tanto en la producción como en la exposición de diversas obras internacionales. Debemos romper con las barreras que impidan el desarrollo de la cultura, dar voz fuerte a los sentimientos, a las múltiples cosmovisiones por igual a través de todas las manifestaciones posibles que alimenten el espíritu del ser humano.
Está claro que desde hace siglos, aunque sea de manera anónima mujeres mexicanas han tenido la necesidad de expresarse sexualmente diferente a lo establecido, romper las reglas por debajo de las sábanas para alcanzar su felicidad. Misma que se queda plasmada con la creación de sus poemas, cuentos, ensayos literarios y que ahora el lenguaje cinematográfico tiene todas las armas a su favor para romper los muros.